Si bien los métodos actuales para controlar la influenza aviar pueden ser insuficientes, adoptar la vacunación de forma aislada y sin un cambio fundamental a nivel global haría más daño que bien.
El verdadero desafío al debatir el tema de la vacunación contra la influenza aviar (IA) no es la vacunación en sí.
Esto puede parecer contradictorio, pero es fácil olvidar que la vacunación es solo una parte de una situación compleja e increíblemente importante.
Con demasiada frecuencia escuchamos la pregunta: ‘¿Estás a favor o en contra de la vacunación?’
La respuesta a una pregunta planteada de esta manera solo puede ser sí o no. Formularla de forma tan simplista implica el riesgo de reducir el tema a un eslogan y de no reconocer el problema de la seguridad alimentaria global que conlleva hacer una pregunta así.
Las vacunas y la vacunación han desempeñado durante mucho tiempo un papel clave en la lucha contra las enfermedades infecciosas, y el sector global de la carne avícola lo reconoce y respeta.
Conscientes del impacto de gran alcance de la influenza aviar, nuestro sector también desea centrarse en otros factores que tienen un impacto tan relevante como la vacunación, así como en las repercusiones que pueden derivarse del uso de vacunas y en cómo estas pueden prevenirse.
Lo que está en juego.
El primer factor a considerar es la perspectiva desde la cual observamos la situación.
Es innegable que la influenza aviar ha cambiado su dinámica en los últimos años, y nuestro enfoque, que ha demostrado ser incapaz de erradicar el virus, debe cambiar. Esperar mejores resultados sin modificar el “status quo”, tanto en términos del marco regulatorio como de las prácticas de producción, sería una visión miope.
Al mismo tiempo, tampoco podemos ignorar el contexto sociopolítico en el que operamos, ni olvidar que el acceso a los alimentos es una necesidad que ocurre dentro de ese contexto complejo.
El impacto de la vacunación
El impacto que la vacunación podría tener en las cadenas de suministro que sustentan la seguridad alimentaria en algunos países, así como en la industria de los países productores, es fácil de prever, aunque difícil de calcular en cuanto a su magnitud.
El pollo, por volumen, es por lejos la carne más comercializada, y es innegable que varios países ven el comercio no solo como una actividad comercial, sino como una forma de garantizar la seguridad alimentaria de sus poblaciones. Sin un enfoque globalmente reconocido y aceptado sobre la vacunación, la interrupción del comercio podría poner en peligro la seguridad alimentaria, especialmente en aquellos países que tendrían dificultades para abastecerse de alimentos por otras vías.
Desde un punto de vista técnico, el Consejo Internacional Avícola (IPC) espera que cuestiones fundamentales como la bioseguridad y la vigilancia estén integradas en cualquier contexto en el que se mencione la vacunación.
Otro tema que a menudo se descarta como “fácil de resolver” es el de la implementación y gestión de los planes de vacunación. Los costos —tanto para los sectores público como privado y a lo largo de toda la cadena de valor—, la fuerza laboral necesaria y su capacitación, así como los mayores riesgos microbiológicos para los animales, son todos factores que deben tenerse en cuenta.
Por último, es necesario reconocer que será difícil lograr una solución única para todos. El objetivo final debe ser un marco regulatorio y una estrategia que permitan una lucha real contra la influenza aviar, sin generar desequilibrios en las condiciones del mercado.
Necesidad de acción a alto nivel
El sector global de la carne avícola y, en consecuencia, su asociación mundial, el IPC, sitúan la salud pública, la sanidad animal y la seguridad alimentaria en el centro de su misión. Por ello, solicitamos a las organizaciones internacionales que ayuden a nuestro sector con su liderazgo para alcanzar los mejores resultados posibles en estas tres áreas, y a los gobiernos individuales que diseñen sus políticas internas teniendo en cuenta los riesgos y repercusiones que algunas medidas pueden tener sobre la seguridad alimentaria.
Solo de esta manera será posible desenredar el complejo entramado que rodea el tema de la lucha contra la influenza aviar.